Por Miguel Plaza

Mira lo que descubrí el otro día en un libro [Mundo Lavapiés], que me puse a ojear y acabé comprándome:

“En un Lavapiés para ser visto, para no ser vivido, es más importante una plaza de diseño firmada por un artista-arquitecto que un espacio público habitable. Nadie camina por Agustín Lara-La Corrala bajo un sol de justicia o una bruma invernal. Pero qué mono queda en los catálogos el adoquín portugués y el banco corrido donde sentarse sin mirarse la cara: la plaza y el edificio de la UNED, eso es lo que hay que mirar. Ellos son el espectáculo. Ya llegarán los espectadores, los que saben apreciar que lo que vale es lo que cuesta.”

El libro tiene muchas imágenes, pero como a mí lo que me apetece es escribir, mi formato será muy distinto. Seguramente lo prohíbido en la carrera: texto. Espero que disfrutes la columna, sobre todo sus ideas, revoloteando en la cabeza, libres de letras: que las masques y escupas, hagas pompas, compartas y pegues debajo de las mesas si te apetece.

Ahora que a lo mejor a ti también te ha tocado trabajar en Lavapiés, te diré que el libro (junto con su DVD) lo venden en La Casa Encendida, que es cuadrado, pequeño y con la portada rosa chicle, que seguramente te ayude a proyectar pero dudo que te sirva para Proyectos.

Proyectos y proyectos, Escuela y escuela, Arquitectura y arquitectura… Mi idea es hacer esta columna en minúsculas, personal como un collage: no voy a raspar como un muro de cemento, voy a intentar ser suave, como la fibra de vidrio.