Por Chema
Sin ser uno de los libros que más me hayan gustado sí que posee esa capacidad de quedar grabado, al menos parcialmente, en nuestro recuerdo. Además sienta las bases para una reflexión posterior, que es a mi modo de ver el principal objetivo del autor, adentrándose en ese gran tema que es el futuro de la civilización humana, pues al fin y al cabo, ¿quién no se ha preguntado cómo será el mañana?
Como brevísimo resumen podemos decir que la historia se desarrolla en un supuesto futuro relativamente lejano, en el que la humanidad ha alcanzado altas cotas de desarrollo tecnológico, y también de felicidad. Los humanos ya no nacen, son decantados y condicionados para ser felices únicamente con el trabajo y estado social que les vaya a ser asignado. Pero dentro de este “mundo feliz” existen inadaptados al sistema así como individuos que habitan en reservas en las que se vive como en la antigüedad, y que se convierten tanto unos como otros en los protagonistas del libro. Quien quiera un resumen más detallado o que le destripen la historia o que mire en la Wikipedia.
Quizá la historia como tal e incluso el estilo literario cojeen ligeramente, pudiendo en algunos momentos rozar un poco lo ridículo o incomprensible. Pero hay que tener en cuenta por un lado la época de publicación del libro (1932) y por otro que estilo y línea argumental son sólo los vehículos a través de los que Huxley se sirve para mostrarnos lo que realmente le interesa: una sobrecogedora visión del futuro, quizá más aterradora que las comunes visiones postapocalipticas o postrevolucionarias (como 1984).
La visión es especialmente interesante desde el punto de que no se adentra sólo en cuestiones de carácter social, sino que ahonda más en lo filosófico y lo existencial. En este mundo todos los individuos son felices, no hay guerras ni hambre y tienen todo aquello que pueden desear. Pero el problema surge a la hora de ver esa felicidad, que para los que viven en ese mundo es absoluta, pero vista desde fuera es sólo relativa en tanto que son condicionados para desear sólo aquello que pueden obtener. En este condicionamiento social aparecen aspectos realmente sorprendentes por su anticipación en el tiempo y por su originalidad. La división en castas de la población, no sólo social, también por características físicas y mentales, desarrolladas durante la “fabricación” del sujeto (que se puede relacionar con los avances en control genético), la consecuente desaparición del concepto de familia, el desarrollo de potentes drogas de diseño, el adiestramiento por hipnosis…
Son un buen número de temas que dotan al libro de un gran interés y que pese a la fecha de publicación están de gran actualidad hoy en día (además del atemporal tema de la felicidad) y seguramente lo estén también en un futuro… ¿feliz?

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